Padres primerizos: consejos para lograr una crianza saludable

por | agosto 29, 2022

La llegada del primer bebé genera una gran ilusión, pero no vamos a engañarnos, también puede ser una etapa complicada. Sobre la misma, existen ciertos mitos que pueden impedir llevar a cabo la crianza de nuestro hijo de una manera saludable.

Habitualmente, el nacimiento de nuestro primer bebé  es un acontecimiento esperado con gran ilusión y anhelo, durante meses e incluso años. Sin embargo, llega el final de la “dulce espera” y nos encontramos ante un escenario que en absoluto imaginábamos. Un gran abismo separa expectativas y realidad, haciendo que muchas madres y padres primerizos sufran, se culpabilicen pensando que lo están haciendo mal y lleguen a cuestionarse si han tomado una buena decisión. Se trata de una vivencia más frecuente de lo que pensamos.

Y es que vivimos rodeados de una visión edulcorada de la maternidad, que nos genera unas expectativas irreales sobre el posparto y la crianza. Si bien es cierto que cada vez más personas, y especialmente personajes públicos, se atreven a visibilizar una maternidad más honesta, aún seguimos influidos por imágenes y mensajes que nos venden una realidad dulcificada.

La llegada de un primer bebé supone el comienzo de una etapa de alta intensidad. Se trata de uno de los cambios más significativos que acontecen a lo largo de la vida de una persona, pues supone la alteración de sus responsabilidades, prioridades, tiempos y rutinas. Por ello, resulta crucial afrontar esta nueva etapa desde una perspectiva ajustada y realista, desmontando algunos de los mitos y creencias erróneas que impiden una crianza saludable.

Debería ser capaz de querer y comprender a mi bebé desde el primer momento

El vínculo entre progenitor y bebé no siempre es inmediato ni ocurre como un flechazo, tal y como suele verse en las películas. A menudo, el amor m/paternofilial tarda en sentirse y forjarse, así como el acompasamiento con los ritmos y necesidades del bebé. Hace falta tiempo, y sobre todo experiencias, para conocerse y crear esta mágica sincronía.

Un buen padre o madre no comete errores

Lo único seguro de esta aventura es que, como todo el mundo, cometerás errores. Te equivocarás, olvidarás cuestiones importantes, perderás los nervios… Y es que te encuentras en un momento de aprendizaje, adaptación y cambio. Trata de ser amable contigo mismo/a, permitiéndote cometer errores y aprender de ellos, sin engancharte ni culpabilizarte por no alcanzar la perfección. Tu bebé no necesita que seas perfecto o perfecta, sino que estés disponible, con voluntad de aprendizaje a su lado. Recuerda que no hay una única forma de criar, y que ninguna es perfecta.

Lo normal es sentirse feliz y en plenitud durante esta nueva etapa

La llegada de un bebé es un acontecimiento ilusionante, a la par que costoso y demandante. Trastoca todos los esquemas en los que nos basábamos hasta el momento y, por ende, requerimos de un periodo de adaptación a nuestra nueva realidad vital. Durante este proceso adaptativo es necesario validar nuestros estados emocionales, esto es, permitirnos sentir todo el abanico de emociones. No hemos de patologizar cuestiones que son normales en esta etapa: es normal que no disfrutes de cada instante, que sientas cierto cansancio, tristeza, enfado, miedo… o que vivas momentos de arrepentimiento por haberte embarcado en esta aventura. Vivir todo esto no te convierte en peor madre o padre.

La única prioridad ahora es mi hijo

Con la llegada de un nuevo miembro a la familia nuestro orden de prioridades ha de alterarse sustancialmente, por supuesto. Pero esto no implica que tú desaparezcas del mapa. Recuerda que para cuidar con calidad has de empezar por cuidar de ti. Los tiempos de autocuidado probablemente serán muy reducidos, pero bastan unos minutos para efectuar un “reseteo” que te permita estar en mejor disposición.

Los demás deberían saber qué necesito en este momento

Cada maternidad es un mundo, y cada persona también. Por tanto, no podemos esperar que los de enfrente adivinen nuestras necesidades. Compartir lo que sientes y necesitas de forma abierta y libre, especialmente con tu pareja en caso de que exista, os ayudará a sincronizaros y sentir que trabajáis en equipo por un objetivo común, mitigando la sensación de soledad.

Puedo sola/o

No, no puedes hacerlo solo/a. Como dice el conocido proverbio africano, “para criar a un niño hace falta una tribu entera”. En crianza siempre es necesaria una red de apoyo, que puede estar conformada por la pareja (si la hubiera), familia, amigos o profesionales. Es normal no llegar a todo, y la mejor forma de ayudar a tu bebé es darte permiso para pedir ayuda y delegar, ya sea en cuestiones relacionadas con su cuidado o en tareas domésticas, laborales o personales. Asimismo, contactar con otras madres, padres y grupos de crianza te ayudará a encontrar un soporte emocional que resulta crucial en este momento vital.

Por último, recuerda que si tu malestar está resultando muy intenso, persistente y/o dificulta la ejecución de tus tareas cotidianas, es conveniente que te apoyes en profesionales de la salud mentalque puedan acompañarte y guiarte en tu proceso. Pedir ayuda siempre previene.

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